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RECÉS DE QUARESMA 2023.

 RECÉS DE QUARESMA 2023.

Lluís Salas Grau, OFS

La Quaresma és el període de quaranta dies d'abans de Pasqua, que el calendari litúrgic cristià assenyala per a preparar-nos per a la Setmana Santa. Atès que l’objectiu de la Quaresma és establir un període de reflexió i penitència, a fi de què tots els cristians tinguin temps de preparar-nos per la celebració de Pasqua, una de les maneres d’ajudar en aquest objectiu és fer un recés, el Recés de Quaresma.

Aquest any, amb la generosa i càlida col·laboració de la Congregació de les Germanes Franciscanes Missioneres de la Mare del Diví Pastor, l’hem fet a la casa natal de Maria Anna Mogas Fontcuberta, fundadora de la congregació, al carrer de Corró, ben a prop del convent dels nostres germans de l’OFM Conventual.

Hi va haver unes paraules de salutació del nostre Ministre i del nostre Frare Assistent i, tot seguit, la germana Clara Fernández, del Convent de Vilobí d'Onyar de l'O. S. C., ens va dissertar al voltant del PERDÓ, vist des de la perspectiva cristiana, est clar, i específicament de la franciscana.

 

«Aleshores Pere preguntà a Jesús:

--Senyor, quantes vegades hauré de perdonar al meu germà les ofenses que em faci? Set vegades?

Jesús li respon:

--No et dic set vegades, sinó setanta vegades set».

(Mateu 18, 21-22)

 

Enllestida la dissertació, els germans de la Fraternitat ens vam dirigir al pati de la casa, per a fer el Viacrucis Franciscà amb les quinze actuals Estacions, dirigit també per sor Clara Fernández.

El “Via Crucis” o “Camí de la Creu”, és un camí d’oració que cerca facilitar-nos la meditació de la Passió de Jesucrist al seu camí al Calvari. És molt probable que el costum de pregar les Estacions de la Creu comencés ja a Jerusalem, d’ençà el segle IV, durant l’època de l’emperador Constantí, quan es convertí en una fita pels peregrins a Terra Santa.


És ben cert que, per un munt de motius,  ben poca gent podia anar a Terra Santa. Així doncs, es van establir aquestes Estacions del Via Crucis a molts santuaris d’Europa i, amb el temps, a determinats indrets de les diòcesis. No hi ha certesa de quan van sorgir les Estacions tal i com les coneixem avui, ni quan es va començar a concedir indulgències, però tot ens porta a pensar en l’Orde Franciscà, atès que a ells se’ls va concedir la custòdia dels indrets més preuats de Terra Santa, l’any 1342.

Ja veient les grans dificultats per a peregrinar-hi, l’any 1686, el papa Inocenci XI va concedir a l’Orde Franciscà el dret d’erigir Estacions a les seves esglésies i va declarar que totes les indulgències que fins a les hores es rebien per visitar els llocs de passió de Jesucrist, les podrien guanyar també els franciscans i els afiliats a l’orde, “fent” les Estacions a les seves pròpies esglésies. I des de les hores fins a dia d’avui, amb la seva natural evolució.

 

«Déu altíssim i gloriós! Il·lumineu les tenebres del meu cor i doneu-me una fe resta, una esperança certa i una caritat perfecta; seny i coneixement, oh Senyor, per tal que jo acompleixi el nostre sant i veritable manament. Que la força abrusadora i mel·líflua del vostre amor, absorbeixi el meu esperit per damunt de tot el que hi ha sota el cel, perquè jo mori per amor del vostre amor, oh Vos, que us vau dignar morir per amor del meu amor».

 

El Recés va continuar amb l’Eucaristia a l’església del convent, i el posterior dinar de fraternitat.


- ARTICLE ESCRIT PER LLUIS SALAS GRAU, OFS,
PUBLICAT AL BUTLLETÍ DE L’ORDE FRANCISCÀ SECULAR DE CATALUNYA.
ANY 28 – MAIG 2023 - NÚM. 266.

FORMACIÓN: ACOMPAÑAR PARA VIVIR - La figura del Acompañante Espiritual - EL ACOMPAÑANTE, TESTIGO DEL AMOR DE DIOS.

FORMACIÓN: ACOMPAÑAR PARA VIVIR 

La figura del Acompañante Espiritual

EL ACOMPAÑANTE, TESTIGO DEL AMOR DE DIOS.

Tareas específicas del acompañante.

 

Francisco Javier Conejo Salvador, OFS

 

El acompañante está llamado a ser un maestro, con todo lo hermoso y lo complejo que esto conlleva. Cada uno de nosotros tiene rasgos de maestro pero nos cuesta hacernos cargo de ello, nos juzgamos duramente y esos juicios nos instalan en la duda y la inseguridad acerca de nosotros mismos.

Las tareas de un maestro son:

1) - Ser testigo del desarrollo del acompañado.

Todo hombre necesita de alguien que sea capaz de mirarlo en su ser y de reflejar lo que ve. El acompañante busca y contempla en el acompañado cómo surge el hombre nuevo y adquiere la madurez en Cristo. Es un testigo de las consolaciones y desolaciones, de cómo la Gracia opera de una manera única en esa persona, recreándola. El acompañante es un contemplativo de la historia vital de un hermano en su encuentro con Dios. Es indispensable aprender a mirar largamente y esto nos cuesta, somos hombres y mujeres de juicio rápido: "esto es bueno", "aquello es malo". Nos cuesta darnos tiempo y cercanía para discernir, preferimos aplicar preferentemente la inteligencia para aconsejar.

2) - Invitar a la vida.

Es fundamental que el acompañado se sienta invitado a vivir, a conocerse con verdad, a querer con libertad. Para ello tiene que descubrir la trama de su vida, las motivaciones profundas que lo llevan a ser y a actuar de su manera propia, sus habilidades y dificultades tanto en el orden intelectual como en lo afectivo, en lo religioso, etc. Invitar a continuar el camino a pesar de los cansancios y caídas, animar y robustecer en los caminos nuevos emprendidos. ¿Cómo habita en nosotros esta capacidad de animar? - ¿cuándo la ejercemos? - ¿con quién? Si en la vida corriente no la practicamos, tampoco lo haremos en el acompañamiento.

3) - Saber discernir.

Discernir es reconocer, distinguir, elucidar la manera como el Espíritu de Dios actúa en el acompañado. Es reconocer lo que hay en él de verdadero, bueno, hermoso, y descubrir cómo el dinamismo de Dios opera en el corazón del hombre. Sólo así podremos invitarlo a ser fiel al Espíritu. Discernir el espíritu de Dios y el espíritu del maligno, cómo se está dando la lucha, el combate espiritual en nuestros acompañados, es fundamental. A veces creemos que sólo son trabas históricas o psicológicas las que perturban el crecimiento y maduración de un alma. Cada persona tiene un camino único, una vocación completamente original y en el acompañamiento tiene que salir a luz esa vocación, ese estilo propio de vivir y de seguir a Jesucristo. Hay tantas vocaciones como personas y por tanto el discernimiento es indispensable. El acompañado hace el camino, siendo fiel a la orientación profunda de su vida, al dinamismo que Dios le da. La tarea del acompañante es respetar las decisiones y elecciones que hace el acompañado.

4) - Poder enseñar.

Es la capacidad de ayudar al acompañado a que se introduzca en el misterio de Dios y pueda saborear y reconocer las insinuaciones del Espíritu.

El acompañante requiere un cierto cuerpo de conocimientos de cómo Dios trabaja la historia, el presente y el futuro de una persona. A menudo tenemos que sugerir medios adecuados para abordar algunos momentos espirituales del acompañado y para ello son necesarios conocimientos y experiencia personal.

¿Qué caminos recorrer en la purificación del alma? ¿Conveniencia de la disciplina y la penitencia?

5) - Prescribir.

Hay momentos en el proceso del acompañamiento en que se hace necesario ordenar, mandar, decidir. El acompañante tiene que contribuir a la formación de la conciencia del acompañado y, en ocasiones, es importante afirmar que esto o aquello no puede hacerse o es necesario vivirlo de manera distinta (conductas económicas, sexuales, etc.).

La prescripción es muy importante en tres situaciones:

1. Con personas en estados depresivos.

2. En áreas infantilizadas del acompañado.
3. Cuando hay desviaciones importantes o ignorancias intelectuales, morales o religiosas.

En estas situaciones es indispensable prescribir y para ello hay que tener peso de vida y autoridad: "vas a hacer tal o cual cosa dos veces por semana".

Estas cinco tareas propias del acompañamiento se alternan y se suceden unas a otras. Es conveniente evaluar cómo el acompañante las desempeña, cuándo se hacen y la conveniencia al momento del acompañado.

(De “Acompañar para vivir”, de Fray Buiza).



- ARTICLE ESCRIT PER FRANCISCO JAVIER CONEJO, OFS,
PUBLICAT AL BUTLLETÍ DE L’ORDE FRANCISCÀ SECULAR DE CATALUNYA.
ANY 28 – ABRIL 2023 - NÚM. 265.

FORMACIÓN: ACOMPAÑAR PARA VIVIR - La figura del Acompañante Espiritual - CONSECUENCIAS Y APLICACIONES A NUESTRA VIDA.

FORMACIÓN: ACOMPAÑAR PARA VIVIR
La figura del Acompañante Espiritual
CONSECUENCIAS Y APLICACIONES A NUESTRA VIDA

 Francisco Javier Conejo Salvador, OFS
 

1. El acompañamiento siempre será un cuidado de una persona única que tiene existencia propia delante de Dios y en la Iglesia. Es el reflejo del amor personalizado de Dios a su hijo o su hija, y ese amor pasa por el amor y la comprensión del acompañante, por la relación fraternal que puede establecer y ésta es completamente diferente con cada uno. Esto exige una flexibilidad y libertad muy grande en el acompañante.

2. Necesitamos ser acompañados, es un derecho que todo cristiano tiene. Nadie se salva solo, dependemos unos de otros. No basta la inteligencia para recorrer los caminos del Evangelio. Las tinieblas deben ser iluminadas desde fuera. Nadie es tan hábil que pueda darse cuenta por sí mismo que está ciego. Todos tenemos puntos ciegos en nuestra vida y, si no buscamos ayuda, estamos arriesgando llegar a la madurez en Cristo. Santa Teresa de Ávila da cuenta de su tarea como acompañante: "Yo no hago otra cosa que evitar todo lo que puede obstruir, alterar o cambiar el camino por el cual Dios lleva a las hermanas".

3. El acompañamiento responde a las necesidades de verdad y de honradez que habitan en el corazón de cada persona. Todos queremos ser honrados y vivir en la verdad, aunque a veces tenemos temores de tomar contacto con lo profundo de nosotros y de encontrarnos con Dios. La tarea del acompañante es ayudar a esa persona a enfrentarse, y la prepara, la anima, la corrige y la ayuda a celebrar a medida que vive con mayor verdad, con sabiduría.

4. El acompañamiento es un arte, un carisma, un proceso pedagógico. Es un arte que requiere de todas nuestras habilidades y experiencia para intervenir y para esperar, para reconocer la obra de Dios. Requiere tiempo y esfuerzo, y por eso podemos ayudar a pocos. Es un carisma, es un regalo de Dios para su Iglesia, es un servicio prestado al santo pueblo de Dios. Nadie puede jactarse en materia de acompañamiento. Es un camino pedagógico, un proceso gradual que requiere del acompañante una capacidad grande de escuchar, de acoger y de dejarse tocar por lo que el acompañado es, no sólo por lo que dice; una capacidad de mirar con profundidad para reconocer una historia santa, un camino de salvación; una capacidad de invitar a seguir a Cristo sin desfallecer.

5. Para acompañar hay que tener algunas convicciones que nos permiten hacerlo con mayor fluidez y solidez.

a) Todo hombre es bueno en lo profundo de su ser. El núcleo de nuestro ser es una parte redimida, resucitada. El acompañamiento es buscar y tomar contacto con esa área buena, salvada, y desde allí reflejar lo hermoso y vital que vamos adivinando.

b) Todo hombre está en proceso, va haciendo un camino y Dios va trabajando en él. Nadie puede juzgar de sí ni de otro que su vida no tiene solución. Los ritmos de este proceso son diferentes y pueden exigir tanto del acompañante como del acompañado, paciencia y perseverancia.

c) Yo como acompañante puedo ser recurso, puedo facilitar el camino de perfección cristiana si pongo a disposición la fuerza, la experiencia, la bondad y los conocimientos para ser una ayuda significativa para la vida espiritual del acompañado.

6. Todo proceso de acompañamiento es temporal. Podemos hacer camino por un tiempo, en una etapa de la vida espiritual y para la siguiente, es posible necesitar otra persona. Es la experiencia de muchos santos.

7. Cada acompañante tiene que revisar con honradez y discernir si es este ministerio al que Dios lo está llamando. No existen los directores espirituales ideales y por eso tenemos que preguntarnos cómo integramos habilidades y dificultades, necesidades de la comunidad en la que participamos y la voluntad de la Iglesia para invitarnos a acompañar a algunos de sus hijos.

(De “Acompañar para vivir” de Fray Buiza).


- ARTICLE ESCRIT PER FRANCISCO JAVIER CONEJO, OFS,
PUBLICAT AL BUTLLETÍ DE L’ORDE FRANCISCÀ SECULAR DE CATALUNYA.
ANY 28 – MARÇ 2023 - NÚM. 264.

JORNADA FRANCISCANA A CALAFELL.

JORNADA FRANCISCANA A CALAFELL.

 Lluís Salas Grau, OFS


Pau i Bé a tothom.

A l’article 50.1 de les nostres Constitucions Generals, s’hi diu:

Correspon al Consell de la Fraternitat local:
- Promoure les iniciatives necessàries per afavorir la vida fraterna, per incrementar la formació humana, cristiana i franciscana dels seus membres, i per animar-los en el seu testimoni i compromís en el món;
- Adoptar opcions concretes i valentes, adequades a la situació de la Fraternitat, entre les múltiples activitats possibles en el camp apostòlic.

Dins d’aquest marc, al començament de l’actual curs, el conjunt de la Fraternitat de l’OFS de Granollers vam debatre i aprovar un conjunt d’iniciatives, presentades pel Consell. Una d’elles fou la de fer la trobada fraterna del febrer, a Calafell.

Allà hi viu la Carmen Gómez, una de les germanes, la qual va proposar fer una calçotada a casa seva. Atès que a tots ens va semblar una bona pensada, el nostre Vocal de Dinamització Fraterna, en Josep Maria García-Picola, va posar fil a l’agulla.

Així doncs, el dia 26 de febrer vam sortir de Granollers fins a Calafell, on vam arribar sense entrebancs. Una vegada aparcats els cotxes, tot passejant, ens vam apropar fins amunt del turó, a prop del Castell, on rau l’església neoclàssica  de la Santa Creu.

Allà vam oir la missa de dos quarts de dotze, oficiada del vicari de la parròquia, mossèn Clemence Buberwa Kagilwa. Aquest mossèn és originari de Tanzània i resideix a Barcelona, des de fa força anys. Val a dir que els seus perfectes català i espanyol van fer molt entenedora la seva magnífica i franciscana homilia; no endebades, dins l’església hi ha una imatge de Sant Francesc d’Assís.

 


A l’acabar la missa, el vam anar a saludar i es va emocionar al veure el nostre grup amb les TAU. Ens va dir que, a Tanzània, els franciscans hi son molt pressents, i que la presencia de l’OFS és molt habitual, fent tots els germans una gran tasca, tant religiosa com social. Ens va donar les gràcies per tota la nostra labor i nosaltres a ell per la seva, i ens va beneir.

Tot fent temps fins l’hora de dinar, i també per obrir la gana, vam arribar-nos fins el castell, que està a prop. Allà estant, vam poder gaudir de la tranquil·litat de l’indret, la dolçor del clima, i les fenomenals vistes.



Ja a casa de la germana Carmen, vam fruir d’una calçotada perfectament cuita i de les menges de cadascú havíem portat de casa, i també d’un pastís d’agraïment. Vam finalitzar la trobada amb la lectura de la darrera Acta, oracions i càntics d’agraïment.



I així, amb els esperits i els estomacs sadollats, vam fer el camí de tornada. L’Esperit Sant ens havia tornat a regalar un diumenge rodó.


FORMACIÓN: ACOMPAÑAR PARA VIVIR - La figura del Acompañante Espiritual - ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL.

FORMACIÓN: ACOMPAÑAR PARA VIVIR
La figura del Acompañante Espiritual
ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL

Francisco Javier Conejo Salvador, OFS

 

Una primera aproximación nos la permiten tres textos del Nuevo Testamento que nos ayudan a comprender mejor en qué consiste el acompañamiento.

- Los discípulos de Emaús.(Lc 24,13-35).

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: "¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?" Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: "¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?" Él les pregunto: "¿Qué?" Ellos le contestaron: "Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron." Entonces Jesús les dijo: "¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?" Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.

Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo: "Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída." Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron: "¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?" Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: "Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón." Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

El acompañamiento es el encuentro entre caminantes que van compartiendo historias de vida, esperanzas y frustraciones, ganas de trascender. En medio del desencanto se cruza un caminante nuevo que pregunta: ¿qué van conversando? En el acompañamiento las preguntas son fundamentales: ¿en qué estás? -¿para dónde vas?, como también la capacidad de recibir, de escuchar y posteriormente de elucidar, de ayudar a releer la realidad con ojos nuevos para terminar celebrando.

- El Buen Pastor. (Jn 10,1-16).

"Os aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a las suyas por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz". Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. Entonces Jesús prosiguió: "Les aseguró que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia. Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al Lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas. Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí — como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre—y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor”.

El evangelista presenta a Jesucristo como acompañante y muestra los rasgos que lo constituyen en maestro, en un discernidor de espíritus. Conoce las ovejas, sabe lo que son y viven, lo que las motiva; las alimenta y les da de beber para que tengan vida. Sabe cuál es el alimento que conviene y dónde está la fuente de donde brota la vida. Cuida las heridas y sale a encontrar a las que se pierden. El acompañamiento es una experiencia profundamente humana de cercanía, de conocimiento, de intercambio, de ternura, en la que el acompañado pone su historia, sus sueños, sus búsquedas en las manos del acompañante. Es un servicio radical que toma tiempo y esfuerzo. El acompañante no es un consultor, sino que es necesario que dé la vida por las ovejas; acompaña y toma las dimensiones más profundas de nuestro amor.

Gálatas 4,l9-20:

"Hijos míos, de nuevo sufro los dolores de parto hasta que Cristo tome forma en vosotros. Cuanto desearía estar con vosotros para adaptar mi lenguaje, ya no sé cómo hablaros".

Pablo no había podido ayudar a los gálatas a configurarse con Cristo. Esa es nuestra tarea, explicitar a Cristo en la historia, en la vida, en los sueños de un hombre o de una mujer, de manera que esta experiencia de fe sea una fuente de vida que impregne todo el quehacer del acompañado.

El acompañamiento es una experiencia religiosa de encuentro en el que el acompañado plantea qué está pasando en el hoy de su vida, para que junto con el acompañante pueda reconocer quién es, qué quiere y dónde se encuentra en el camino que lo lleva a la adultez en Cristo. Estos encuentros se caracterizan por ser periódicos y sistemáticos, dado que no se puede discernir la vida y la obra del Espíritu de una vez. Se requiere de tiempo y de recorrer distintas áreas de la vida. El acompañado tiene que descubrir su ser más profundo y su evolución, de manera que el acompañante pueda entrever su realidad espiritual y su misterio, cómo Dios va operando en él o ella. En el acompañamiento lo que importa es la persona más que los problemas que presenta: ¿quién es la persona que tiene dificultades? ¿cómo vive los problemas? ¿qué fuerzas tiene? ¿cómo es su historia espiritual? El acompañamiento siempre va a tener una valoración de lo interpersonal como el lugar privilegiado de encuentro y descubrimiento de la realidad misteriosa del acompañado. Vivimos en la cultura de la eficiencia en la resolución de problemas, en el ofrecer luces para que el otro salga adelante como pueda. El experto se centra en los problemas, el acompañante en la persona.

El acompañamiento es un lugar de Gracia, de verdad y de solidaridad fraternal. El acompañamiento es un lugar de Gracia por el intercambio de vida y, como el amor de Dios, pasa mediado por el cariño y la comprensión, la experiencia y la lectura novedosa que hace el acompañado de su vida.

El acompañamiento nos libera de la soledad y del encierro haciéndonos crecer en transparencia. Llegamos a ser personas llenas de luz y claridad, signos delicados del amor de Dios, de su gracia salvadora. Al exponer la vida a los ojos del acompañante también crecemos en verdad y ello nos permite ver con sus ojos nuevos nuestra propia vida. Al compartir con otro, veo con ojos nuevos lo que vivo, lo que soy, lo que quiero y salgo de la confusión y/o la vaguedad que son caminos que nos sugiere el maligno.

Somos peregrinos de principio a fin, caminantes, y, cuando hacemos el camino solos, podemos caer fácilmente en manos de asaltantes. En el acompañamiento ponemos la vida en las manos de otro y vamos haciendo camino juntos. Así ese otro puede reflejar, comentar, discernir la obra de Dios y denunciar, indicar el mal espíritu, la cizaña. Esta es una manera fraternal y solidaria de recorrer el camino.

 


 

- ARTICLE ESCRIT PER FRANCISCO JAVIER CONEJO, OFS,
PUBLICAT AL BUTLLETÍ DE L’ORDE FRANCISCÀ SECULAR DE CATALUNYA.
ANY 28 – FEBRER 2023 - NÚM. 263.