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CARITAT QUARESMAL.


Balbina Birba, ofs

Durant la Quaresma, caminem cap a Jerusalem tot seguint Jesús. Portant les nostres creus, anem cap al Gòlgota, ens dirigim a la porta de la nostra resurrecció on, deixant la nostra vida corporal, naixerem a la vida eterna, però sempre i quan complim el “requisit” que Nostre Senyor ens va dir. Quina és aquesta condició per poder entrar a la glòria, al costat del Bon Déu?

Aquest requisit no és res més que l’amor, és estimar de veritat a Déu sobre totes les coses i al proïsme ... Si seguim el camí de la nostra vida, tot seguint Jesús, Ell mateix ens dirà què espera de nosaltres: Si ens vol “Cirineus” o “Veròniques” ...

Cal ser molt valent per ser Cirineu, i no tothom n’està capacitat. Déu ho sap, i ens ho diu, perquè mai no ens demanarà que fem res per damunt de les nostres capacitats. Són molt pocs els cridats a portar una creu semblant a la de Jesucrist, els cridats a donar la vida per amor a Déu i als germans, aquells que són cridats al martiri físic o espiritual ...



Però tots som cridats a ser Veròniques, tots som cridats a consolar, a acollir, a recolzar, a ajudar, a escoltar ... els altres, de la mateixa manera que aquella dona va trobar Jesús en el camí de la seva vida, en el camí del patíbul de Jesús, carregat amb la creu de fusta, sobrecarregada amb les nostres misèries, malalties, amb els nostres pecats, i el va consolar amb una mirada de complicitat amorosa, i el va ajudar oferint-li un vas d’aigua i eixugant-li la cara de la sang, de la suor i del fang que la recobria ...

Duent a terme totes aquestes accions amb els germans, també és el mateix Déu el que les rep: “... tot allò que feu a un d’aquests petits, necessitats, és a Mi a qui ho feu ...”

Durant aquesta Quaresma, a tota la humanitat ens ha tocat viure en un escenari molt complicat, un brot d’una malaltia vírica molt contagiosa i mortal ens ha envaït. Sota l’amenaça d’infecció pel “coronavirus”, tenim l’oportunitat de viure d’una manera més profunda, més plena d’amor, el misteri de la nostra salvació, i de posar en pràctica l’almoina, la caritat i la pregària vers el proïsme, ajudant-lo, acollint-lo, servint-lo, pregant per ell, és a dir, estimant-lo profundament en Déu.

Molt bona Pasqua de Resurrecció a tothom !!!


- ARTICLE ESCRIT PER BALBINA BIRBA, OFS,
PUBLICAT AL BUTLLETÍ DE L’ORDE FRANCISCÀ SECULAR DE CATALUNYA.
ANY 25 – ABRIL 2020 - NÚM. 232.


DESDE MI RINCÓN. (Abril 2020)

Francisco Javier Conejo, ofs




Me gustaría compartir con vosotros algunas reflexiones sobre la Fraternidad local como plataforma evangelizadora. Vida de Oración y Formación.

Algo que a nosotros nos cuesta tanto percibir y vivir como real, en Francisco es concretísimo y le sale de bien adentro: la vida como una transcendencia, un misterio personal; la realidad toda que habla de “Alguien” que la sostiene. O dicho al revés: Dios como fuente de la vida, primera y última palabra, Creador y Salvador. Si decimos que “Francisco lo recibe todo”, estamos nombrando a Alguien que lo da; él así lo hace intensamente…


Las primeras fraternidades. San Francisco de Asís de Jesús Torrecilla

Artículo 37.2: Desde el ingreso en la Fraternidad se inicia el camino de formación, que debe desarrollarse durante toda la vida. Teniendo presente que el Espíritu Santo es el principal agente de la formación y atentos siempre a colaborar con El, los responsables de la formación son: el mismo candidato, la Fraternidad entera, el Ministro con el Consejo, el Maestro de Formación y el Asistente, como guía espiritual.
Artículo 44.3: La formación permanente, mediante cursos, encuentros, e intercambio de experiencias, tiene como finalidad ayudar a los hermanos:

· a escuchar y meditar la Palabra de Dios, "pasando del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio";
· a reflexionar, iluminados por la fe y ayudados por los documentos del magisterio, sobre los acontecimientos de la Iglesia y de la sociedad, tomando posturas coherentes;
· a actualizar y profundizar la vocación franciscana estudiando los escritos de San Francisco, Santa Clara y otros autores franciscanos.


¿QUÉ ES LA FORMACIÓN FRANCISCANA?

La formación franciscana tiene su fundamento en el encuentro personal con el Señor, y se inicia con la llamada de Dios y la decisión de cada uno de seguir con san Francisco las huellas de Cristo pobre y crucificado, como discípulo suyo, bajo la acción del Espíritu Santo.
La formación es una ayuda a los hermanos para descubrir la novedad y la vitalidad en la propia llamada como don del Espíritu en el seguimiento de Jesús al estilo de Francisco de Asís.
La formación franciscana es un proceso continuo de crecimiento y de conversión que compromete toda la vida de la persona, llamada a desarrollar la propia dimensión humana, cristiana y franciscana, viviendo radicalmente el santo Evangelio: "pasando del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio", en espíritu de oración y devoción, en fraternidad y minoridad.
La formación franciscana es un proceso dinámico de crecimiento que nos debe llevar al seguimiento de Jesucristo, según la forma de san Francisco, lleva al franciscano seglar a comprometerse con la Iglesia y con el Mundo. A ponerse al servicio de los hombres de nuestro tiempo, como mensajeros de reconciliación y de paz. Esta Formación debe recoger los contenidos esenciales del carisma franciscano, para encarnarlos cada vez con mayor autenticidad en nuestro tiempo. 

La vida de Formación y Oración de la Fraternidad (Evangelizados) tiene como objetivo principal desarrollar la vocación propia durante toda la vida, y esta vida de Formación y Oración me debe llevar a la Misión (Evangelizar)
  Artículo 12.3 de las CCGG: Los hermanos cultiven el trato filial con Dios y "hagan de la oración y de la contemplación el alma de su vida y de su obrar". Traten de descubrir la presencia del Padre en su corazón, en la naturaleza y en la historia de los hombres, en la que se cumple su plan salvífico. La contemplación de tal misterio les moverá a colaborar en este designio de amor.
  La vida de oración nos llevará crecer por dentro como hermanos, los vínculos que surgen en el proyecto de Fraternidad se transforma con la presencia de Jesús.

- ARTICLE ESCRIT PER FRANCISCO JAVIER CONEJO, OFS, 
PUBLICAT AL BUTLLETÍ DE L’ORDE FRANCISCÀ SECULAR DE CATALUNYA.
ANY 25 – ABRIL 2020 - NÚM. 232.



ENCONTRARSE PARA CRECER EN LA AMISTAD



FRA FRANCISCO PESQUERA, OFMCONV.


He recibido una llamada de una persona que conozco desde su adolescencia, actualmente casado y con hijos. Me habla de organizar un encuentro con todos los que vivieron alrededor de nuestra comunidad eclesial durante el mismo periodo. Desde hace tiempo formaron un grupo de WhatsApp pero añoran el encontrarse.

Me alegro y le digo que les apoyaré y participaré de esta iniciativa. Es algo que ocurre en estos tiempos en los que vivimos metidos en este mundo cerrado de familia, trabajos, amigos circunstanciales y vuelta a empezar. Esta rueda vital se antoja como falta de fondo y genera la búsqueda de los momentos en los que tomamos las decisiones y descubrimos amistades que aún llevamos en nuestra imaginación.



Son años recordados con nostalgia, vividos unidos a un mismo centro vital como era la iglesia donde participaron en las Eucaristías y en las oraciones vividas con intensidad; las salas de pastoral donde se llevaron a cabo las conversaciones, las preguntas y las respuestas de unos y de otros. Allí tuvieron sus más y sus menos intercambiando excursiones, convivencias y momentos de reflexión que les ayudaron a enriquecerse.

Es, en definitiva, querer soplar en las ascuas de un fuego que poco a poco se fue apagando. Unos momentos quizá engrandecidos por el tiempo transcurridos. Estos encuentros, a veces, quedan en la nostalgia pero sería de desear que sirvieran para revivir los momentos en los que tomamos decisiones en la vida.

Espero de este y de otros grupos de amigos que se reencuentran después de años que les sirva, sino a todos si algunos, para consolidar amistades sinceras. Amigos que se tengan paciencia en las limitaciones, se perdonen cuando se hayan equivocado o resalten aciertos que hayan tenido.

Valles, Carlos - IberlibroUn amigo de verdad tiene la confianza de discrepar, ser crítico y corregir con amor el comportamiento que considera equivocado, como escribía Carlos G. Valles hace ya diversos años:”Un amigo fiel al lado es la mejor ayuda para conocerse a sí mismo y sin miedo”(“Viviendo juntos” Ed. Sal Terrae 1985 pag.38).

Seguro que todos tenemos la experiencia de haber tenido dificultades en la vida, enfermedades, pérdidas de personas queridas que nos han hecho pasar por etapas de dolor y desconcierto. En esos momentos ha sido la familia pero, también los amigos, quienes nos han acompañado en silencio, nos han ayudado o dado algún consejo con el que hemos ido saliendo adelante.

De una amistad podemos necesitar alguna vez una ayuda concreta, un favor determinado o cosas parecidas pero, sobre todo, lo que le pedimos es su cercanía, su calor, su ánimo y su oración, si es creyente. Buscando este tipo de amistad merece la pena reunirse.



- ARTICLE ESCRIT PER FRA FRANCISCO PESQUERA, OFMCONV.,
PUBLICAT AL BUTLLETÍ DE L’ORDE FRANCISCÀ SECULAR DE CATALUNYA.
ANY 25 – ABRIL 2020 - NÚM. 232.



SALIR DE CASA PARA COMPARTIR LA VIDA.

FRA FRANCISCO PESQUERA, OFMCONV.



La motivación para salir de casa puede ser muy variada, con intenciones muy diferentes. Por ejemplo: Ir a encontrarse con un amigo, ir a llevar a cabo un compromiso o sencillamente ir a caminar por deporte o por motivos de la salud. En fin, podíamos pensar en una lista interminable.

Hoy quisiera referirme a algunos motivos de salidas diferentes que he observado y que me han hecho reflexionar. Pudieran ser las cosas a las que damos importancia en la vida. Salen por la mañana padres o abuelos con los niños. Van de prisa, miran con frecuencia la hora en el reloj y, con cierta ansiedad, el color rojo de los semáforos. Temen llegar tarde. Es la hora que comienza el colegio. Tanto los hijos como los padres saben de memoria el camino, pero la urgencia de llegar a su destino no les deja observar ningún detalle. Es una salida por obligación.

De distinta manera iban padres y abuelos con los niños en la tarde de un 5 de enero. Todos ellos comentando cosas, saludándose con conocidos, con amigos y otros de la familia. Unos preguntan cómo serán los próximos acontecimientos, otros los explican usando más o menos la imaginación. Se dirigen a la cabalgata de reyes y los ojos están bien abiertos para poderlo observar todo, no perderse nada. Es la salida de la ilusión.


Hay un tipo de salida que suele ser para dirigirse al centro de la ciudad o los centros comerciales donde se encuentran los escaparates, las luces, los reclamos de los productos que pretenden ofrecer. Todos van dispuestos a tener los ojos bien abiertos, pero no sobre los detalles con los que se pueden encontrar en el camino, sino sobre aquello que se les puede ofrecer y que más les guste. Muchas veces hablando por el móvil con personas que están lejos de ellos, mientras que pierden el rostro y los detalles de los que cruzan cerca. Es el tiempo de las rebajas. Todos sus sentidos centrados en no olvidarse de nada, ni de nadie. Es la salida de la obsesión.

Distinto es un paseo familiar de un domingo por la mañana. Hay familias que salen a tomar el sol, van sin prisa deteniéndose a saludar a los conocidos. Se dirigen a la iglesia para participar en la Eucaristía. Saben que les va a hablar la Palabra de Dios, que se van a sentir enriquecidos en su vida. Es salir de casa para compartir la vida. Una salida ideal que la hace poca gente pero que no se puede pasar por alto. La salida ideal de la contemplación.

Esta reflexión me hace pensar en nuestras salidas y entradas de casa. Las razones por las que las hacemos, la vida que llevamos, aquello que compartimos, la gente que saludamos, aquellos con los que hablamos.

Nos podemos preguntar: ¿Cuántas veces hemos ido y vuelto a los sitios sin nada que llevar, ni nada que traer? ¿Cuántas veces hemos salido de vacío y volvemos llenos de esperanza? ¿Cuántas veces hemos salido con problemas, ilusiones, y los podemos compartir? y ¿cuántas volvemos, con los mismos problemas, sin nada que conseguir, ni nada que nos digan? ¿Cuántas veces las cosas que nos han compartido nos han dado motivos para orar: para pedir o para dar gracias?


- ARTICLE ESCRIT PER FRA FRANCISCO PESQUERA, OFMCONV.
PUBLICAT AL BUTLLETÍ DE L’ORDE FRANCISCÀ SECULAR DE CATALUNYA
ANY 25 – MARÇ 2020 - NÚM. 231.


DESDE MI RINCÓN.

FRANCISCO JAVIER CONEJO, OFS.














Me gustaría compartir con vosotros algunas reflexiones sobre la Fraternidad local como plataforma evangelizadora. Vida de fraternidad.

En la vida lo primero que hay son personas; no es otra cosa que relación y encuentro. Francisco recibe y encuentra a toda persona como don, un regalo. Un HERMANO; la vida se transforma en FRATERNIDAD. Es la gran palabra, el gran tema de francisco: él será siempre “el hermano Francisco”, los que llegan a él serán siempre “mis hermanos”. No quieren ser ni monjes ni canónigos, sino hermanos; no una orden, sino fraternidad. La intención es ofrecer una imagen profética de lo que debe ser la familia humana desde la gratuidad, instaurar y recrear un nuevo tipo de relaciones entre las personas: sin dominio ni graduación, en igualdad, con familiaridad y servicio, confiadamente…

(San Francisco de Asís de Jesús Torrecilla)

Artículo 3,3 de las CCGG: La vocación a la OFS es una llamada a vivir el Evangelio en comunión fraterna. Con este fin, los miembros de la OFS se reúnen en comunidades eclesiales, que se llaman fraternidades.

La fraternidad debe ser centro de nuestra vida, lugar donde vivir mi vocación. Sin mi Fraternidad y sin mis hermanos no puedo desarrollar mi vocación: vivir el Evangelio en comunión fraterna.

Sobre la Fraternidad se ha escrito mucho y seguiremos hablando de ella, la Fraternidad es un don del Espíritu Santo (luego crecerá con la oración y la dedicación) y es ese Espíritu quien nos impulsa a compartir una forma de vida con hombres y mujeres diferentes. Los hermanos son el gran don que Dios nos hace y gracias a ellos podemos vivir el santo Evangelio.

Dos grandes tareas:
Vivir el Evangelio en Fraternidad (Fraternidades abiertas, itinerantes, libres, pobres y por su puesto confiadas a Dios. Esto nos debe llevar a mirar hacia dentro y hacia fuera, al mismo tiempo y continuamente). Ese vivir ese Evangelio debe ser desde la frescura: originalidad, esperanza, entusiasmo, actualidad, rapidez…
Trabajar la misión desde la Fraternidad (normalmente la misión de la Fraternidad es la suma de las misiones individuales de cada hermano, es tiempo de olvidar individualidades y caminar, al menos de dos en dos, como Francisco envió a sus hermanos, siempre en nombre de la Fraternidad).

• Muy importante, para conseguir estas dos grandes áreas debemos crecer en:
• Corresponsabilidad
• Sentido de pertenencia
• Sentido de Orden (Fraternidad de Zona, nacional e internacional). En este proceso es estrictamente necesario avanzar en colaboración y funcionamiento con la Fraternidad de Zona, nacional e internacional.



- ARTICLE ESCRIT PER FRANCISCO JAVIER CONEJO, OFS,
PUBLICAT AL BUTLLETÍ DE L’ORDE FRANCISCÀ SECULAR DE CATALUNYA.
 ANY 25 – MARÇ 2020 - NÚM. 231.